Este retrato de Francisco Molina, una joya del realismo de salón, nos transporta a la intimidad de la maternidad en el periodo de entreguerras. La madre, vestida de negro, con un collar de perlas, irradia serenidad y nobleza, mientras su hija, en vibrante rojo, aporta la frescura de la infancia. Las manos, alargadas y finamente modeladas, acentúan la elegancia de la escena. La paleta, rica en tierras y ocres, se ilumina con destellos de rojo y dorado, creando una atmósfera de refinada intimidad. Este cuadro no sólo es una obra maestra técnica, sino un puente emocional hacia el pasado.
Con una procedencia suiza documentada y comparaciones de mercado que lo sitúan junto a obras valoradas en cifras superiores, este retrato es una inversión segura. Su formato y calidad técnica aseguran su apreciación futura.
La obra está en excelente estado de conservación, con un barniz que muestra una pátina natural de envejecimiento, añadiendo historia y carácter. Un potencial rejuvenecimiento del barniz realzaría su vibrante cromaticidad original.
N.º de referencia: 91
Autor: Francisco (F.) Molina
Título descriptivo: Retrato de madre e hija (Maternidad)
Técnica y soporte: Óleo sobre lienzo
Medidas sin marco: 116 × 87 cm
Medidas con marco: 136 × 110 cm
Firmada “F. Molina” y con sello circular en el bastidor con la inscripción reconstruida “ÉCOLE DE DESSIN ET PEINTURE / GENÈVE – PESTALOZZI”, indicativa de procedencia suiza.
Obra perteneciente a la Escuela Hispana de entreguerras, realizada por un pintor activo internacionalmente entre las décadas de 1920 y 1940. El estilo se inscribe en el realismo de salón y el “Retorno al Orden” europeo, con ecos del Art Déco en la elegancia de las figuras y en la estilización de manos y rostros. La composición piramidal, el modelado volumétrico de las carnaciones y el tratamiento cuidado de la indumentaria la sitúan en la mejor tradición del retrato burgués de alta calidad de los años treinta.
La pintura presenta un doble retrato de formato vertical en el que una madre y su hija se disponen sobre un fondo neutro y cálido que hace resaltar las figuras. La madre, elegantemente ataviada de negro y adornada con un collar de perlas y brazalete dorado, aparece sentada en posición frontal, con el cuerpo ligeramente girado y las manos finas y alargadas dispuestas con serenidad sobre el regazo, lo que refuerza la sensación de nobleza y contención. Su rostro, de expresión serena y levemente melancólica, está resuelto mediante un sfumato suave que confiere profundidad psicológica y atemporalidad al retrato.
La niña, vestida con un vibrante traje rojo, se apoya en el regazo materno creando un eje afectivo que estructura la composición. Su mirada directa hacia el espectador, de gran frescura y naturalidad, introduce un contrapunto de inocencia y vitalidad. La pincelada es fundida y minuciosa en las carnaciones, mientras que se vuelve algo más suelta y empastada en las telas, especialmente en el vestido rojo y en el negro del traje de la madre, donde las variaciones tonales sugieren con eficacia la calidad de los tejidos. La paleta, dominada por tierras profundas y ocres, se equilibra con los acentos luminosos del rojo, los blancos perlados y los reflejos dorados de las joyas, generando una atmósfera íntima, refinada y muy decorativa.
Marco y estado de conservación: La obra se presenta en un marco de madera dorada con reborde negro, de diseño sobrio y elegante, coherente estilísticamente con los años 30–40 y que acompaña con acierto el carácter burgués del retrato, aportando presencia y valor al conjunto. El lienzo muestra una tensión estructural correcta y la capa pictórica se percibe estable, sin craquelados significativos apreciables en la documentación, aunque el barniz presenta un ligero amarilleo propio del envejecimiento natural, que atenúa parcialmente los blancos y algunos tonos de la piel. Se considera una obra bien conservada, que podría beneficiarse de una limpieza profesional de barniz para recuperar plenamente la vivacidad cromática original.
Procedencia: Colección particular, con sello en el bastidor de una “École de Dessin et Peinture, Genève / Pestalozzi”, que vincula la obra con el entorno artístico de Ginebra en el período de entreguerras y refuerza su interés histórico y documental.
Valor de catálogo / tasación 2025: 50.000 € (cincuenta mil euros)
Esta valoración se fundamenta en la comparación con ventas y ofertas verificadas de obras de Francisco (F.) Molina en el mercado internacional, donde piezas clave como Les deux amies, óleo de temática erótica Art Déco actualmente ofertado en Proantic, alcanzan los 120.000 €, y retratos formales como el Portrait of J. Lucchese en Antikeo se sitúan en torno a 48.000 €, mientras que retratos de menor formato y ambición salen a subasta en casas como Morton Subastas (México) o Durán (España) con estimaciones claramente inferiores. Dentro de este contexto, el presente retrato de madre e hija, por su formato importante, su calidad técnica superior, su potente atractivo decorativo y la solvencia de su procedencia suiza documentada, justifica con comodidad un valor de fijado en 50.000 €, cifra alineada con el segmento real del mercado para este autor y tipología de obra en el circuito de galerías y coleccionismo especializado.