Guía · Medidas
Qué tamaño de alfombra necesito
La medida es la decisión que más pesa en el resultado final. Una alfombra magnífica en un tamaño equivocado empequeñece la habitación; una pieza sencilla, bien dimensionada, la ordena entera.
La regla que resuelve casi todo
Una alfombra debe unir los muebles, no flotar entre ellos. Si al mirar la estancia la pieza parece una isla en mitad del suelo, se ha quedado corta. Como norma general, deje entre 20 y 40 cm de suelo visible entre el borde de la alfombra y la pared: ese marco de suelo es lo que hace que la pieza respire.
Salón
Hay tres montajes válidos, de más a menos generoso:
- Todas las patas encima. Sofá, sillones y mesa de centro apoyan por completo sobre la alfombra. Es el montaje más lujoso y el que mejor aísla acústicamente. Pide 250×350 cm o más.
- Patas delanteras encima. El montaje más habitual y el más equilibrado: la alfombra pasa por debajo del frente del sofá y cubre toda la zona de estar. Suele resolverse con 200×300 o 250×350 cm.
- Solo la mesa de centro. Válido en espacios pequeños, con 160×230 cm, siempre que la alfombra sea claramente más ancha que el sofá.
Error frecuente: elegir una alfombra más estrecha que el sofá. La pieza debe sobresalir por ambos lados; de lo contrario el conjunto se ve descentrado.
Comedor
Aquí la medida no es estética, es práctica: las sillas deben poder retirarse sin salirse del tejido. Sume 70 cm por cada lado a las dimensiones de la mesa. Una mesa de 90×180 cm pide, por tanto, una alfombra de 230×320 cm aproximadamente. Para mesas redondas de 120 cm, una alfombra redonda de 250 cm o cuadrada de 250×250 cm.
Dormitorio
Tres soluciones, según lo que quiera pisar al levantarse:
- Una gran alfombra bajo la cama (250×350 cm para cama de 160), que asome unos 60·80 cm por los laterales y a los pies.
- Alfombra a los pies, cruzada en el tercio inferior de la cama, en 160×230 cm.
- Dos piezas estrechas a ambos lados, de 80×250 o 90×300 cm. Es la solución clásica persa y funciona muy bien con kilim o pasillo.
Pasillo y entrada
En un pasillo, deje 10 a 15 cm de suelo a cada lado y no cubra nunca el arranque de las puertas. Las medidas de galería habituales son 80×250, 80×300 y 90×400 cm. En la entrada, una pieza de nudo corto y lana densa resiste mejor el paso y la humedad del calzado.
Cómo comprobarlo antes de decidir
Marque la medida en el suelo con cinta de pintor y viva con ella dos días. Camine, retire las sillas, abra las puertas. En cinco minutos verá lo que ninguna medida sobre papel le dirá. Y recuerde una regla que casi nunca falla: ante la duda, la mayor de las dos medidas.
| Estancia | Medida habitual |
|---|
| Salón pequeño | 160×230 cm |
| Salón estándar | 200×300 cm |
| Salón amplio | 250×350 cm o más |
| Comedor 6 plazas | 230×320 cm |
| Dormitorio matrimonio | 250×350 cm |
| Pasillo | 80×250 / 80×300 cm |
Si duda entre dos medidas para una pieza concreta, escríbanos: le enviamos una simulación a escala sobre el plano de su estancia.
Guía · Calidad
Lana, seda y nudos: cómo reconocer una pieza buena
Una alfombra hecha a mano es un objeto técnico antes que decorativo. Estas son las señales que un comprador puede leer sin ser experto.
1. Hecha a mano o hecha a máquina
Dé la vuelta a la pieza. En una alfombra anudada a mano, el dibujo se ve por el revés con la misma nitidez que por el derecho, y los nudos son ligeramente irregulares: ninguna fila es exactamente igual a la anterior. En una alfombra mecánica el revés aparece cubierto por una malla o un refuerzo térmico, y la regularidad es perfecta, casi impresa.
Mire después los flecos: en una pieza anudada son la prolongación de la urdimbre, es decir, forman parte de la estructura. Si están cosidos o pegados al borde, la alfombra no está anudada.
2. La lana
La lana es el material de casi todas las grandes alfombras. Su calidad depende de la oveja, de la altitud y de la parte del vellón. La buena lana de montaña es rica en lanolina, la grasa natural que repele el agua y la suciedad: por eso una alfombra bien hecha se ensucia mucho menos de lo que la gente teme.
Cómo reconocerla: al pasar la mano, la lana debe resultar viva y algo grasa, no seca ni quebradiza. Al presionar con el pulgar, el pelo debe recuperarse. Si al frotar suelta abundante pelusa, se ha usado lana corta o de segunda esquila.
3. La seda
La seda permite densidades de nudo altas y por eso se emplea en los dibujos más finos —Qom, Isfahán, Nain— y en los detalles que deben brillar. Cambia de tono según el ángulo de la luz: es su firma. Es delicada, de modo que su lugar natural es el dormitorio, el despacho o la pared, no un pasillo de paso.
Cuidado con la llamada “seda artificial” o viscosa: imita el brillo, pero se aplasta, se mancha con el agua y no envejece bien. La seda auténtica es cálida al tacto y sorprendentemente resistente al tirar de una hebra.
4. La densidad de nudos
Se mide en nudos por metro cuadrado y describe la finura del dibujo, no la calidad absoluta. Como orientación:
- Hasta 120.000 nudos/m²: piezas tribales y geométricas, de dibujo amplio y gran carácter.
- 150.000 – 400.000: alfombras urbanas clásicas, con medallón y florón bien definidos.
- Más de 500.000: piezas finas de seda o lana y seda, capaces de curvas y caligrafía.
Una alfombra tribal de 90.000 nudos puede ser muy superior a una urbana de 400.000 si la lana y los tintes son mejores. La densidad explica el tipo de dibujo posible; la materia explica cuánto durará.
5. Los tintes
Los tintes naturales —rubia para los rojos, índigo para los azules, cáscara de nuez y granada para los ocres— envejecen ganando profundidad. Producen la abrash: leves variaciones de tono en franjas horizontales que delatan un baño de lana distinto. Lejos de ser un defecto, es una de las señales más fiables de artesanía.
Comprobación sencilla: humedezca un paño blanco y frote unos segundos sobre un color intenso. No debe transferirse prácticamente color.
6. Origen y estructura
Tabriz, Kashan, Isfahán, Nain, Qom, Heriz, Bijar o Gabbeh no son estilos: son escuelas, con su lana, su nudo y su repertorio. El nudo persa o senneh, asimétrico, permite mayor detalle; el nudo turco o ghiordes, simétrico, da piezas más robustas.
Las cuatro comprobaciones de un minuto
- Vuelta al revés: dibujo nítido y nudos irregulares.
- Flecos: continuación de la urdimbre, no cosidos.
- Pelo: firme, elástico, ligeramente graso.
- Color: profundo, con leves variaciones y sin transferencia.
Cada pieza de Rugs Plaza se entrega con su expediente: origen, materia, densidad, edad estimada y estado de conservación.
Guía · Cuidados
Cómo cuidar y limpiar una alfombra hecha a mano
Una alfombra anudada a mano está hecha para durar generaciones. Lo único que pide es una rutina sencilla y que se eviten cuatro o cinco errores.
El día a día
Aspire una vez por semana en el sentido del pelo, nunca a contrapelo. Use el cabezal liso y desactive el cepillo rotativo o de barra batidora: es lo que más daña el nudo y deshilacha los flecos. No pase el aspirador por encima de los flecos; si acaso, péinelos con la mano.
Las alfombras nuevas de lana sueltan pelusa durante las primeras semanas. Es normal: son las fibras cortas que quedan del esquilado. Desaparece sola.
Rotación y luz
Gire la alfombra 180º dos veces al año. Iguala el desgaste de las zonas de paso y, sobre todo, iguala la exposición al sol. La luz directa continuada decolora incluso los tintes naturales; unas cortinas ligeras en las horas fuertes bastan.
Base antideslizante
Una base de calidad no es un accesorio opcional. Impide que la pieza se desplace, amortigua las pisadas —y por tanto reduce el desgaste del nudo— y deja circular el aire entre la alfombra y el suelo. Sobre parquet, elija una base que no transfiera adhesivos.
Manchas: los primeros dos minutos
Casi todo se resuelve si se actúa rápido:
- Absorba, no frote. Presione con un paño blanco seco desde el borde de la mancha hacia el centro.
- Agua fría y, si hace falta, una gota de jabón neutro. Nunca agua caliente sobre proteinas (vino, sangre, leche): fija la mancha.
- Nada de lejía, quitamanchas agresivos ni vapor. Dañan la lanolina y pueden correr los tintes.
- Sólidos y grasas: retire con una cuchara y espolvoree bicarbonato o talco; deje actuar y aspire.
- Termine secando bien: la humedad retenida es lo único que puede pudrir una urdimbre de algodón.
Marcas de muebles y dobleces
Para las huellas de patas, ponga un cubito de hielo sobre la marca, deje que se derrita y levante el pelo con un cepillo suave. Si la pieza llega doblada, exténdala del revés durante unos días o colóquela al sol suave un par de horas: la lana recupera su plano sola.
Lavado profesional
Cada tres a cinco años, según el uso, conviene un lavado a mano especializado: inmersión, jabón neutro, aclarado abundante y secado al aire. Este lavado devuelve el brillo de la lana y elimina la arena del fondo del nudo, que actúa como una lija interior. Evite la limpieza en seco química y las máquinas de inyección domésticas.
Reparaciones a tiempo
Un fleco suelto o un borde que empieza a abrirse cuesta poco de arreglar; el mismo daño dejado un año puede costar diez veces más. Revise los cuatro bordes una vez al año.
Almacenar una alfombra
Siempre enrollada, nunca doblada, con el pelo hacia dentro y sobre un tubo. Envuélvala en papel o tela transpirable —jamás en plástico— en un lugar seco y ventilado. Contra la polilla, ventile y desenrolle la pieza cada pocos meses; los antipolillas naturales, como el cedro o la lavanda, son suficientes.
Rugs Plaza ofrece lavado a mano, restauración de flecos y bordes y revisión anual para las piezas adquiridas en la galería.