Nudos, urdimbre y dorso

Cómo se lee una alfombra persa

El dorso cuenta más que el frente: el tipo de nudo, la densidad, el material de la urdimbre y el número de pasadas de trama revelan taller, época y honestidad del tejido.

Reverso de una alfombra persa anudada a mano con los nudos visibles

La estructura: urdimbre, trama y pelo

Toda alfombra anudada se construye sobre dos elementos: la urdimbre (tār), los hilos que recorren la pieza de extremo a extremo y acaban formando los flecos, y la trama (pūd), que pasa de lado a lado alternando por encima y por debajo de la urdimbre. Entre pasada y pasada de trama se anudan los hilos de lana o seda que, al cortarse, forman el pelo y dibujan el diseño.

Ese esqueleto explica casi todo lo que un comprador necesita saber. Una urdimbre de algodón da estabilidad y permite piezas grandes y planas; una urdimbre de lana, habitual en el tejido tribal, produce alfombras más flexibles y ligeramente irregulares; la urdimbre de seda aparece solo en piezas muy finas de taller. El número de pasadas de trama entre hileras de nudos —una, dos o más— determina si los nudos quedan alineados en plano o desplazados en dos niveles (depressed warp), rasgo típico de Kerman, Kashan o Tabriz.

Nudo simétrico y nudo asimétrico

Existen dos nudos básicos. El simétrico (llamado tradicionalmente turco o Ghiordes; en el oficio persa, torkibāf) abraza dos hilos de urdimbre por igual y produce un pelo robusto, ideal para dibujo geométrico. El asimétrico (persa o Senneh, fārsibāf) rodea un hilo y envuelve el contiguo, permite mayor densidad y describe mejor la curva floral.

La nomenclatura antigua —turco frente a persa— es engañosa: ambos nudos se usan a uno y otro lado de las fronteras. Lo relevante es que el nudo asimétrico, con desviación a izquierda o derecha, es el habitual en la mayor parte de la producción persa de taller.

Atención al nudo jofti, atado sobre cuatro hilos en lugar de dos. Ahorra tiempo y material, pero reduce la densidad real y la vida útil de la pieza. Se detecta abriendo el pelo con los dedos y observando el reverso: la lectura del dibujo se vuelve difusa.

Manos anudando lana sobre un telar vertical
En el telar, cada hilera de nudos se aprieta con el peine antes de la siguiente pasada de trama.

Densidad: raj, nudos por dm² y KPSI

En Irán la finura se mide en raj: número de nudos en 7 cm de anchura. En Europa se emplean nudos por decímetro cuadrado y en el mundo anglosajón KPSI (nudos por pulgada cuadrada). Son formas distintas de decir lo mismo: cuántos puntos de dibujo caben en la superficie.

Más densidad no significa automáticamente más calidad. Una pieza tribal de 30–60 nudos/dm² en lana de pastoreo puede superar en carácter, resistencia y precio a una de taller de 300 nudos/dm² con lana mediocre. La densidad condiciona qué se puede dibujar: la trama abierta pide geometría; la trama fina permite arabesco, degradado y miniatura.

Método rápido de lectura: gire la pieza. El dibujo del reverso debe verse con nitidez y las hileras deben ser regulares sin ser mecánicamente perfectas. Una ligera oscilación en las líneas es la firma de la mano; una regularidad absoluta y un reverso plastificado delatan producción mecánica.

Escala de densidad orientativa

25–20 raj (aprox. 30–90 nudos/dm²)
Tejido tribal y de aldea. Lana gruesa, dibujo geométrico, gran resistencia al paso.
30–40 raj (aprox. 120–250 nudos/dm²)
Taller medio-fino. Permite curva floral, medallones y cenefas complejas.
50–60 raj (aprox. 300–600 nudos/dm²)
Alta finura: Nain, Isfahan, Qum. Detalle de miniatura, a menudo con seda.
Más de 60 raj
Piezas excepcionales de coleccionista; años de trabajo por metro cuadrado.

Cinco comprobaciones antes de decidir

1. Reverso: dibujo legible, hileras regulares, sin refuerzos de látex ni cola. 2. Flecos: deben ser la continuación de la urdimbre, no una tira cosida después. 3. Orillos: laterales bien envueltos, sin deshilachados abiertos ni sustituciones burdas.

4. Colores: mire la base del pelo y el reverso. Una diferencia suave de tono entre pelo y raíz es normal y hasta deseable —el abrash, la variación natural del baño de tinte—; un salto brusco y uniforme apunta a lavado químico o repintado. 5. Planitud: extendida en el suelo, la pieza no debe abarquillarse ni presentar ondas rígidas.

Vídeo explicativo

Vídeo en preparación

Espacio reservado para el vídeo de esta guía (guia-nudos.mp4).

Fuentes consultadas