Color

Rubia, índigo y el abrash

El rojo de una alfombra persa no es un pantone. Sale de la raíz de rubia, de un mordiente y de un baño que no se repite. Esa variación —el abrash— es la firma del tinte artesanal.

Madejas de lana teñida en rojo, azul y amarillo sobre piedra oscura

Tres plantas, casi toda la paleta

La Encyclopædia Iranica (Carpets ii) resume la paleta clásica. El rojo (rūnās) es la raíz de rubia, Rubia tinctorum, hervida y mordentada. El azul (nīl) es índigo de Indigofera tinctoria: en la Edad Media se cultivó en Kermán y cerca de Kabul; después se importó de la India; en el XX el índigo sintético sustituyó en gran parte al vegetal. El amarillo es gualda (esparak, Reseda luteola), granada, hoja de parra o cúrcuma.

El verde no es una planta: es un teñido doble, amarillo más índigo. El marrón y el negro salen de nuez, roble y, a veces, de sales de hierro que a la larga muerden la fibra: un negro pulverulento en una pieza antigua es un aviso, no suciedad.

El análisis por HPLC de rojos de alfombras iraníes del siglo XX confirma la rubia como fuente y muestra que aditivos como el qarehqurut —un lácteo ácido— mejoran la absorción y la solidez a la luz.

Sharif, et al., npj Heritage Science, 2019

Qué está viendo cuando dice «rojo» o «azul»

Rubia + alumbre
Rojos del coral al granate. El pH del baño desplaza el tono.
Índigo fermentado
Azules del cielo al casi negro. No es un mordiente metálico: es una cuba de reducción.
Gualda / granada
Amarillos y ocres. Encima de índigo, verdes de taller.
Abrash
Bandas horizontales de un mismo color con distinta profundidad. Lotes distintos de lana o de baño. Señal de trabajo a mano.
Lavado químico
Un salto de tono uniforme, raíz y punta iguales de forma agresiva, o un campo «demasiado limpio» para la edad declarada.
Pelo de seda o lana fina cambiando de tono según el ángulo de la luz
La seda y la lana kork cambian de valor con el ángulo. Eso no es decoloración: es el brillo de la fibra.

Sintéticos: no son automáticamente un defecto

Los anilinos llegan a Persia a finales del XIX y principios del XX. Los hay fugaces —los primeros, que sangran o se van con la luz— y los hay sólidos, aplicados hoy con la misma cubeta y el mismo alumbre. Lo que valora un perito no es el romanticismo del vegetal: es la solidez y la coherencia con la fecha.

En casa, el color se pierde por lux × horas, no por «un rayo de sol un martes». Los textiles teñidos sensibles se exponen en museo a unos 50 lux. Traducción doméstica: nunca sol directo, LED cálido a distancia, y girar la pieza 180° dos veces al año.

Vídeo explicativo

Vídeo en preparación

Espacio reservado para el vídeo de esta guía (guia-materiales.mp4).

Fuentes consultadas